martes, 28 de mayo de 2013
domingo, 5 de mayo de 2013
Tú sabes, la caja.
Todos lo sabían desde el momento en que la caja se volvió importante otra vez, todos lo sabían y no puedo decir que no estaba bajo mi control, porque pude haberlo evitado, yo siempre puedo evitar las cosas, la gente, las … tú sabes evitar, de eso se trata todo esto.
Pero ahora no las evité y me metí con las manos atadas a una caja, vibrante y oscura, una caja que por algún lado todavía goteaba.
Y todos sabían que me iba a meter, pero nadie en verdad creía que no iba a querer salir, por que tú sabes, ellos me conocen y saben que yo no me meto a cajas con luces apagadas en me dio la nada, con las puertas cerradas las llaves quebradas y sin ninguna ventana, todos saben que yo no me meto ahí, ni dormida, drogada, loca, enamorada, y tú sabes, yo miento a veces.
Me metí a la cajita.
Yo la veía como caja de fósforos, ya sabes esos con los que prendo los cigarros cuando se me pierde el encendedor…
La sentía un poco fría, pero como todo dentro de mí, tú sabes es siempre tan frío, me sentía hasta familiarizada…
Mierda, me cerraron la puerta, me apagaron las luces y me ataron las manos.
¿Ahora cómo salgo de la caja?
No, eso no es lo primero que me pregunté…
Bueno tú sabes qué fue lo que pregunté, o no?
Lo más triste de la historia es que nadie realmente cree que me metí a un caja con la luz apagada y las puertas cerradas, pero sabes? Creo que aquí estoy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)