Así es como a veces todo se vuelca en una maraña de
sensaciones que se daban por perdidas
De la nada, todo está ahí otra vez con una delgada
comisura en los labios formando una sonrisa grotesca y perturbante. De pronto
todo se cae del cielo, las estrellas se precipitan desesperadas a su fin, las
nubes revolotean impacientes creando en mí esa sensación de vértigo que tanto
odio.
Y las mañanas?, qué hay de las mañanas?
Se van las palabras en una corriente de agua, mientras
descalzo alguien persigue su destino
Destino?, qué destino?
Ya no hay más cartas de jugar, las quieres jugar de
nuevo acaso?, es eso?
En las mañanas el olor impregnado en el cabello, el
olor del desayuno rápido, con el olor de un café añejo, con ese olor que se
enreda danzando fervientemente en tu pelo, mientras con ojos lánguidos miras cómo
el cielo cae
El diario? Qué pasa con el diario?
Se te cayó, se manchó, tus libros lo taparon, el
diario dejó de importar, porque ya lo usaste
Su vida útil está desechada, lo leíste, lo dejaste no
te trajo más que unas sonrisas mientras que las letras atravesaban tus ojos
para ir a parar a un lado de tu cerebro.
Sin embargo lo que mirabas es el cielo, el cielo
ansioso de explotar
No es azul, sabías eso?, las estrellas centellan en
una explosión de luces, en una explosión de emociones olvidadas, sensaciones
mudas, susurros de tus pensamientos se posaban mientras miraba el estúpido
cielo mientras se fundía en un hoyo negro.
El cielo se está cayendo!
El cielo se va, se nos va, se cae ante mis ojos, las
letras no importan, el olor a café tampoco
La mañana ya no importa, porque sin el cielo…
A quién mierda la importa la mañana si no hay cielo
por el cual vislumbrarla?
Cómo vemos la mañana… si el cielo explotó.
Se fundió en un sueño profundo, nos dejó aquí… contando las horas para que de
una manera inexplicable vuelva a aparecer, a renacer del hoyo negro que se lo
tragó, que lo hizo explotar que nos mostró su fin apocalíptico con una comisura
en los labios que denotaban una sonrisa.
Esa sonrisa.
Así todos olvidaremos como las estrellas centellaron y
de una manera u otra lloraron por nosotros, ante nosotros, y con nosotros.
Olvidaremos como las nubes se deformaron y nos mostraron el horror que sentía
el cielo.
El cielo estaba explotando, yo no lo olvidé.