Después de mucho tiempo estás en parada en un camino de tierra, en medio de tu vida tienes un camino que viene del norte que se intersecta con el camino que proviene del sur, ambos están cruzando por la mitad con el camino que viene del oeste y el otro del este formando entres los cuatro caminos una cruz donde el punto medio eres tú.
Ahora mientras caminas por la calle a la panadería, pasas enfrente del bar, vas a la farmacia o sólo recorres las calles viejas y conocidas, recorridas y estables, te has preguntado ¿cuántos malditos autos han pasado por tu carretera? Tómalo sin un sentido sexual si en caso alguno sigues siendo virgen.
Ahí estás sentada en medio de la maldita carretera esperando a alguien sin rostro, que no puedes ver porque no sabes aún si viene, no sabes si existe siquiera. Por lo tanto pasan los autos… tiendes a tener sólo dos opciones:
1.- Quedarte en medio de tu carretera, esperando al ansiado Don Nadie, que se disfraza de cada fulano que aparece en tu monótona vida y ver cómo pasan los autos, buses, carretéelas, bicicletas motos, monociclos, skates, patines, camionetas , etc, sin hacer absolutamente nada más que marearte con el olor a bencina combustionada.
2.- Hacer autostop, así tomas un auto pequeño, llegas a cierto punto y te devuelves en una camioneta roñosa, a echar un vistazo por si el Don Nadie se dignó a aparecer… si no es así, sólo toma otro pequeño auto y devuélvete , jugando con la vida… en esa estúpida carretera
Pero también debes tomar en cuenta algo muy importante, las caras se repetirán… de pronto podrás ver al tipo de la camioneta roñosa esperando cerca del norte… echando llave al auto y mirándote, mientras tu cuelgas su foto en el marco de los bufones, se irá como muchos que al pasar se fueron sin siquiera mirarte, otros a penas intentes subir comenzarán a rezar para que te cases y tengas hijos con ellos, cuidado con los veteranos de guerra que creen que con un poco de alcohol todo pasará, peor aún son aquellos idiotas que cuando te subes al maldito auto te piden algo de la guantera y ahí ves la estúpida foto de un antigua chica, no lo dudes y bájate del autito de mala muerte de un psicótico que necesita una persona con quien hablar. La discusión está en la siguiente problemática: Cuando te subes al pequeño autito, con espacio fortuito en la parte trasera, el tipo te pide que abras la guantera y encuentras una seria e importante gama de condones, ¿te bajas o te quedas? Lo más irónico es que tienes dos opciones también, más simples y reducidas, te quedas y usas los condones, te enamoras y tu don nadie tiene cara, pero no presencia porque se irá. Ó lo miras, te bajas y te subes a otro auto, quizás puedes tomar algo mientras esperas reponerte del maldito y asqueroso idiota que pensó que eras un fácil (por supuesto que en mitad de esta carretera te verás como una prostituta, pero piensa que es una metáfora, para ello jamás cuentes el número de autos a los cuales te subes.)
Puede también que te subas a un auto y no vuelvas jamás, no porque el tipo sea un asesino serial, aunque también es una probabilidad pero muy reducida (siempre lleva el alfiler así dice mi mamá… se sobrepasan y sas!) sino que no querrás volver por alguien que jamás existió y que sólo se puso máscaras de personas conocidas que fastidiaron e hicieron tediosa tu vida.
La carretera tiene un fin, pero a nadie le interesa hasta donde puedes llegar, ni el número de autos que tomaste, tampoco si con el tipo que te fuiste te llevó a tu destino, son sólo cosas que pasan, esto no es autoayuda, esto salio mientras me tomaba un jote y fumaba un cigarro, sólo no lo quería olvidar y como nadie lo leerá puedo escribir que la mayoría del tiempo hablo sola, por eso este texto puede ser considerado con una función apelativa, pero tranquila maldita perra, tu estúpido pene viene en camino sobre unas piernas que se reducen con unos pantalones sobre un estúpido asiento roñoso. Considerar a las mujeres como las bellezas que provienen del bosque espeso entre el norte y el este no es muy satisfactorio ni agradable, son todas unas perras sin corazón ni pene, con problemas en sus hormonas, esos estrógenos se vuelven locos ( no, no soy asexual, me gustan los hombres y mucho sólo un narrador omnipotente podría saber cuánto me gustan los hombres!!). Al tema, las mujeres son horribles, terribles, desgraciadas y descaradas. Más de una vez no faltará la puerca que se aparezca como una musa en tu maldita y endemoniada carretera, toma tu revolver para zombies y elimínala.

