sábado, 20 de octubre de 2012

No te lo preguntas a veces?



Hay veces que me pregunto tantas cosas
Hay veces que hablo sola
Otras veces, me contesto
Otras… no me contestan.
Me he preguntado por ejemplo, si las personas se ríen de mí… o sólo yo me río de ellas
Me he preguntado también, cuánto el miedo puede herir?, cuántas veces te puede matar?
A veces me pregunto si hay un final para mí, si hay una historia que valga la pena contar
Si hay algo allá fuera de este enorme muro
Te preguntas que hay acá adentro?
Tan pocas personas se interesan en algo así, pero como estoy acá no sé cuáles son así que
De todas maneras les bloqueo la entrada.
Es más fácil
Y si fuera como gusta ser? Y si dejara esto atrás, me abriera la espalda, me sacara lentamente, no rompiera nada y sólo saliera, a quién buscaría?, importaría?.
No sé.
Sabes?... hay ojos y ojos, ojos claros, ojos oscuros, parecidos y distintos, bonitos y feos.
Pero con una sola mancha, una sola y en forma de cruz… no la vas a encontrar, por más que busques, no la podrás encontrar porque para ti y muchos más la ventana que había se cerró.
Hay veces me doy ganas de llorar.

martes, 16 de octubre de 2012

Shampú


Esta es una de esas cosas que no te pasan dos veces
Estoy tan conmocionada
Aquí va
Yo me estaba duchando, en la ducha… con la ventana en paralelo ahí estaba el shampoo porque el jabón se me acabó, así que ocupé el shampú, cuando terminé le estaba dando la espalda a la ventana mientras me envolvía en la toalla cuando…
Un estremecedor ruido reveló que el shampú se cayó, pero el aterrizaje fue entre mis piernas y parado!
Debería haber tomado una foto, pero la emoción no me lo permitió.
Eso no pasa dos veces, ahora tengo una gran anécdota para cuando sea vieja y senil.
Muchas gracias, muchas gracias, no se molesten.

domingo, 7 de octubre de 2012

El Ciervo vulnerado



Por fin me había enamorado, no no no, estoy mal ya era la segunda vez que me enamoraba en un sueño. Esta vez de un hombre senil, quizás unos setenta años, con barba espesa que caía hasta su pecho, blanca igual que su cabello.
Bailamos, pero en sus ojos noté que no era tan viejo como parecía ser, era ciertamente agraciado y me amaba de vuelta, pero me rechazaba sólo porque era mayor que yo.
Sentía el rechazo hondo en mi pecho.
En un salto incomprensible dentro del inconciente, estaba buscando a mi papá, que había desaparecido por voluntad propia en un desierto, que se unía con un campo, que conocía de memoria. Aquí está lo interesante.
Caminaba por el prado de maíz, había marcas rojas y yo las seguía, era sangre, caminaba como si fuera una araña… en una roca un ciervo muerto y mi gato cuidándolo.
Corría a buscar a alguien, tiraba todo, veía al ciervo me sentía perturbada, lo encontraba.
Se escondía en una choza.
El ciervo ya no estaba.

lunes, 1 de octubre de 2012

Volver



Que sobriedad en este lugar, que pulcro es acá, que poco me importa eso ahora.
A veces, sólo a veces lo dejo atrás, lo esquivo y me pierdo en espejos, en escaleras, en muchos lugares que pocos conocen, que no todos quieren conocer.
Era rojo, era un edificio rojo, con muchas escaleras, de madera, eran de madera verdad?
Y el libro, el preciado y delatador libro, me contestó, muerto estaba pero me contestó.
Esto no le importa  a nadie, pero los circos no son lo mío.
Tú no eres lo mío?, que bueno saberlo.
Que poco lógico, es un buen lugar para no ser lógico, es una buena estancia para dejar la lógica, es un lugar poco señalado, es un lugar perdido, es un lugar donde casi nadie llega si es que alguien llega, si es que alguien quiere visitarlo, si es que permito que lo visiten.
Si tuviera un reino donde llegar, un lugar donde volver.
Un lugar donde pertenecer.
Donde dejar que todo pase, que me toque, que me sienta y yo lo sienta a él.
Me gusta pensar que estoy ahí, para algún día volver.
De ¿dónde?
Ah, pues no sé.