sábado, 24 de marzo de 2012

Esfera


Se nos escapa el sol de las manos, se derrite bañando nuestras caras, cada vez más pálidas
que con una gélida sonrisa reciben a la luna, en la amplia y eterna noche, donde no recordaremos
cómo nos olvidamos, dejando horizontes y caminando por la fina línea de deseo y el descaro.
¿ Cómo es que pudimos ser tan fatalistas con estas estrellas tocando nuestras cabezas?
¿Cómo fue que alguna vez dejamos de mirar este lugar?
Si lo físico no es dónde estás es dónde podríamos ver más allá, sin tiempo, ni nada, sólo ahí, en el intervalo donde la vida se detiene y sigue su ritmo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario