Todos los viernes me dan ganas de suicidarme, odio los
viernes, la micro no me hace feliz tengo sueño y me duele la cabeza. Hoy hace
calor y no me gusta el calor, prefiero el frío es más cómodo para alguien frio
como yo, sin ser poética respecto a esa porquería, soy fría porque no me
circula la sangre más de unas mil veces lo habré explicado a los ojos fantasmas
que no me leen.
A veces quiero seguir de largo en la micro y no bajarme
pero como un destino en el que no creo llego siempre al terminal y no puedo
evitar caminar lentamente a un lugar en el cual no me gusta estar y trato de convencerme a mí misma de que es
un buen lugar, amable y que estoy segura ahí.
Pero no lo estoy, es más estoy desnuda frente a millones
de ojos que no me ven, porque de interesante tengo poco, siento que los odio a
todo cada minuto que pasa, y lo más patético de ello es que no me interesa en
lo más mínimo porque odiarlos es lo que hace soportable el hecho de estar ahí,
me hace estar cuerda.
No participo, nunca lo hago y no creo que lo haga porque
en realidad no me gusta mucho compartir lo que pienso con gente que no me
interesa lo que piensa.
Un poco estúpido todo esto, un poco ridículo cada cosa
escrita, un poco triste que lo tenga que escribir porque me cansé de hablarlo
con gente que da consejos que de muy poco sirven.
Mejor me apuro que la micro se me va a pasar y ya no
quiero llegar más atrasada, como siempre.
Extraño mis antiguos viernes...

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