sábado, 2 de noviembre de 2013

Dos Extraños

La verdad es que lo he estado pensando durante estos días e incluso ayer me costó dormir, es verdad, no estaba en mis mejores condiciones, pero como sabrás no estaba ni cerca de ser una “mala condición” para un viernes en la noche. En fin a lo que iba, ayer entre tanta vuelta y vuelta en la cama me dieron cerca de las cinco de la mañana y finalmente llegué a unas conclusiones…
Como primera cosa, cada vez que me aparece una mínima noticia tuya me dan ganas de ser una molotov y explotar haciendo un ruido penetrante y que ese escándalo todos lo disfruten menos tú bueno por otro lado también estuve pensando que habrá un momento en el que uno le hace cara al fracaso y se dedica a fracasar en otra cosa, de eso se trata la vida o eso es lo que no nos han querido decir a lo largo de los años.
Estoy escribiendo así, no porque yo sea este tipo de gente que se las da de saber sobre la vida y las viejas costumbres y males que acomplejan a la humanidad, porque siendo sincera las relaciones interpersonales me ponen demasiado nerviosa y las llevo bien solo si tengo un cigarro a mano el cual meterme a la boca cada vez que tengo que contestar y así hacer el tiempo un poco más valioso. Lo siento me salí del tema otra vez, ahora sí estoy escribiendo así porque vi recién una película muy buena, y que me dejó bastante destruida pensando en por qué mierda la vida tiene que ser como es y que cuando se encuentra algo medianamente interesante se tiene que ir todo a la mierda de las maneras más horribles, que no implican esas peleas tan febriles que a veces gustan, o esos dramáticos lloriqueos a los que todos alguna vez recurrieron. Estoy hablando de la peor manera la cual las cosas pueden terminar y sí esa es, la misma que está pensando en este momento y le da vergüenza recordar, porque se siente HUMILLADO.
Esa es la palabra, no la trate de evitar mi querido y estimado compañero, es HUMILLANTE recordar la ansia que usted tenía por ese evento que era propicio para ser su momento perfecto en la vida y que después recordaría y reiría o lloraría, no que se sentiría tan avergonzado de recordarle, era esa acaso la sensación que usted creyó que se llevaría, claramente NO.
Todavía no entiendo por qué las personas no se entienden, por qué los tiempos están tan a destiempo y siempre son los momentos más incorrectos.
Es simple, no quiero siempre ver a alguien y decir “Ah, mi querida/o amiga/o,  cómo es que todo eso pasó y yo no me di cuenta, una buena persona, pero seguimos caminos diferentes que jamás se volverán a encontrar”
Es un chiste, todo parece un chiste y cada día eso me pone más y más triste.
“Después se nos hizo tarde y ambos teníamos que irnos pero fue magnífico ver a Annie otra vez.

Comprendí que era una persona estupenda y lo agradable que había sido conocerla.”

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