Se dijo a si mismo una vez más que no debía voltear y ver cómo se había desmoronado todo en lo que creía. Vio surgir desde el asfalto las ramas de un pequeño árbol para que en una fracción de segundo se volviera el árbol más grande que jamás había visto. Intentando discernir si era un sueño o realidad observó cómo lentamente surgía desde el lado oscuro del árbol un niño quine le dijo “alcánzame el globo” apuntando con su mano las frondosas ramas del gigantesco árbol, donde estaba su globo rojo. Él trató de decir palabra y no se dio ni cuenta cuando ya estaba subido en él árbol, llegó a la rama, pero no había globo, tampoco niño, menos un árbol, sólo cerró los ojos y siguió caminando
No hay comentarios:
Publicar un comentario