La noche estrellada caerá deslizándose en nuestras
miradas perdidas, bañará nuestro cuerpo desnudo al viento, recreará nuestros sueños
en la tierra húmeda, nos hundirá en el sonido abierto de lo que más deseamos,
de lo que jamás hablamos, del silencio que nos mata, de la felicidad que se nos
escapa, de lo solos que estamos, estando en el mismo lado.
Atraviesa la puerta, que ya no hay nadie aquí para ti.
La electricidad ha cedido, las manos se han helado, y
todo lo demás sigue congelado.
¿Qué podemos hacer?
Sólo podemos fumar un cigarro
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