Oh, que oscuro estaba ahí dentro, no podía sentir más que el aire posándose sobre mí, dejándome sin respiración, sentí mis ojos desorbitados, y el sudor helado recorriéndome la espalda libremente pero lento muy lento.
Tenía compañía otra vez, durante ese instante ya no
respiraba sólo yo, éramos los dos.
Tenía un cigarro en la mano, una vaso en la otra,con
una sonrisa pintada en la cara y una vocecilla en la cabeza
“Recuerdas cuando…”
Sí, sí lo recuerdo siempre llegas y me lo recuerdas,
todo cada detalle, lo recuerdo todo y siempre.
Oh, la sonrisa se está desdibujando, y la oscuridad
opaca mi mirada, me he perdido otra vez en este gran estante de libros donde
guardo cada relato y cada imagen de cómo todo pasó.
Nos tomamos de las manos y salimos a una pequeña
fiesta, estabas detrás de mi, presionándome el cuello, me asfixiabas por el
deleite de ver como todo dentro de mí se rendía ante ti, oh siempre me
acompañas, incluso cuando yo dejo de ser yo y no soy más que tu humilde
servidor.
Eres eso, lo que nunca sale de mi cabeza, eres todo lo
que recuerdo, pero perdiste tu forma, tu voz, tu te perdiste en recuerdos
Que irónico.
Que irónico.

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