viernes, 26 de agosto de 2011

Escóndete

A lo lejos se escuchaba la patrulla mordaz, gente corriendo por calles del recuerdo con los ojos llenos de lágrimas y gritos ahogados. Por un callejón cerrado y oscuro a la luz del día se esconde Julián silencioso para no ser descubierto. El silencio reinó sólo un minuto, un minuto de tensión, terror y angustia, cuando todo el bullicio volvió.

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