Que sobriedad en este lugar, que pulcro es acá, que
poco me importa eso ahora.
A veces, sólo a veces lo dejo atrás, lo esquivo y me pierdo
en espejos, en escaleras, en muchos lugares que pocos conocen, que no todos
quieren conocer.
Era rojo, era un edificio rojo, con muchas escaleras, de
madera, eran de madera verdad?
Y el libro, el preciado y delatador libro, me contestó,
muerto estaba pero me contestó.
Esto no le importa
a nadie, pero los circos no son lo mío.
Tú no eres lo mío?, que bueno saberlo.
Que poco lógico, es un buen lugar para no ser lógico,
es una buena estancia para dejar la lógica, es un lugar poco señalado, es un
lugar perdido, es un lugar donde casi nadie llega si es que alguien llega, si
es que alguien quiere visitarlo, si es que permito que lo visiten.
Si tuviera un reino donde llegar,
un lugar donde volver.
Un lugar donde pertenecer.
Donde dejar que todo pase, que
me toque, que me sienta y yo lo sienta a él.
Me gusta pensar que estoy
ahí, para algún día volver.
De ¿dónde?
Ah, pues no sé.

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