jueves, 9 de junio de 2011

Abre la puerta

Soy el monstruo de tu habitación, te visito cada noche, detenidamente observo cada uno de los detalles de la fría porcelana que cubre tu demacrada piel. Todas las noches veo como corren desparramadas las lágrimas en una carrera incesante, oigo tus reprimidos sollozos agazapados sobre la almohada.

Al amanecer me aproximo lentamente a la esquina de tu habitación para verte despertar, para ser el primero en ver el brillo de tus ojos, reflejar en ellos mi fría y oscura morfología, que te asustes, corras, te tires por el balcón, tomes una sobredosis de pastillas, te cortes la venas, te ahogues en la tina, te electrocutes, qué se yo, dejó de ser importante, porque al final de todo te tendré conmigo por siempre, la guarida del monstruo de tu habitación la bestia que te espera cada noche, la que no se atreve a tocarte, está aquí esperando delirante que te mates, para comer cada pedazo de tu tibia e inocente carne.

Apresúrate que no te quiero ir a buscar, que te puedes asustar.

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