
Cada vez que susurras lo puedo sentir, pero tú ya no me puedes ver, soy como el fantasma que baila con tu sombra, con tus alientos y con tus ojos desenfocados.
Soy como el aire que rodea tu tranquilidad, soy como el viento que te abofetea una y otra vez, soy como el invierno adormecida por el frío que hiela los huesos, soy como la sangre que recorre tus venas.
Todo se transforma me enseñaron una vez, pero qué más da?
Lo sigo haciendo mal, algo está mal y mientras no sepa todo seguirá igual.
Déjame respirar, deja que me pare, déjame mirarte sólo una vez más, será un adiós seco y que perdurará en una de nuestras mentes.
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