No sé cómo partir, tampoco si debería hacerlo. Hoy me
dí cuenta de lo frágil que puedes volverte, incluso, ante aquello que es más
inocente, es más complicado aún tratar de explicar una sensación o emoción,
pero a veces hace bien tratar de hacerlo.
No pasa por miedos, ni por nervios, es distinto vivir
esto en piel, afrontar gradualmente que por más que intentes esconder con
cada letra, ese algo, simplemente no se puede, en palabras más sencillas me
siento frustrada, por una sencilla pregunta “¿ en qué momento pasas de ser
valiente a ser estúpido?” . Es complicado tratar de responder, ya sea,
cualquiera la perspectiva desde que se vea.
Los destellos de estupidez comienzan a aparecer
tupidos, la luz no se va con solo cerrar los ojos, siempre recuérdalo. No creo
que haya sido casualidad…
No hay comentarios:
Publicar un comentario